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Mayo 01, 2018Resumen de Artículo

 

El "Policlínico Universitario 19 de Abril"; Centro de Referencia Nacional para la Atención Primaria de Salud, se encuentra ubicado en la calle Tulipán e/ Panorama y Oeste en Nuevo Vedado, en el municipio Capitalino Plaza de la Revolución, con una extensión territorial de 2.5 Km2. Se inaugura el 19 de abril de 1980, en conmemoración a la primera gran derrota del imperialismo en América en Playa Girón, y no es hasta el año 1985 que comienza a funcionar como Policlínico Comunitario con 47 Consultorios Médicos en la Comunidad, en el año 1987 es acreditado como Policlínico Docente de la Facultad de Ciencias Médicas Comandante Manuel "Piti" Fajardo. Su principal función desde un inicio, es la de prevenir, promocionar y controlar enfermedades además de educar y formar el nuevo personal médico y paramédico.

Noticias

Enero, 2019Resumen de Artículos

 

Demuestran que los alimentos ricos en vitamina E alargan y mejoran la calidad de vida

...han demostrado que el consumo de Vitamina E dentro de un modelo de dieta equilibrada y en cantidades suficientes, como es la ingesta diaria de tres o cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen, el consumo de pescado, principalmente los azules,...

La ansiedad y la depresión influyen en el control del asma

La ansiedad y la depresión son trastornos frecuentes en pacientes con asma. Por ello, se asocian a una mayor frecuencia de exacerbaciones de la patología, una mayor utilización de los recursos sanitarios (como consultas extras o atenciones en urgencias) y a un mal control de la enfermedad...

Beber y fumar aumentan el riesgo de padecer cáncer de esófago

Investigadores japoneses han confirmado que las células esofágicas sufren mutaciones tumorales a medida que envejecemos. El estudio también demuestra que el consumo de alcohol y tabaco aumenta estas mutaciones...

El aceite de oliva virgen extra es un alimento rico en vitamina E. (Foto: Fundación Descubre)

El grupo de investigación Nutrigenómica y Síndrome Metabólico del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y del CIBER OBN (España) ha demostrado que el consumo de Vitamina E dentro de un modelo de dieta equilibrada y en cantidades suficientes, como es la ingesta diaria de tres o cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen, el consumo de pescado, principalmente los azules, verduras, los frutos secos, los huevos y los cereales integrales, van a permitir que retrasar el envejecimiento de nuestras células, con lo que alargan y mejoran la calidad de vida. A raíz de los datos que ha obtenido el equipo del IMIBIC, el doctor Pablo Pérez, catedrático de Medicina de la Universidad de Córdoba y especialista en Medicina Interna en el Hospital Universitario Reina Sofía explica a la Fundación Descubre que es importante consumir vitamina E dentro de una alimentación variada junto con alimentos ricos en otras vitaminas y antioxidantes para prevenir la aparición de enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento como son las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. “El patrón de alimentación saludable se debe de acompañar de la realización de ejercicio físico diario, adaptado a la capacidad de cada persona, respetar las horas de sueño, minimizar las situaciones de estrés, y abandonar el hábito tabáquico“, añade. En los últimos años se ha producido un aumento lineal de la esperanza de vida en los países industrializados. Sin embargo, a pesar que cada vez se vive más y se retrasa la edad de morir, el momento cronológico de enfermar no ha cambiado, es decir que nos ponemos enfermos a la misma edad. A consecuencia de ello cada vez hay más población envejecida, con lo que ello implica, incluido un fracaso de los sistemas de prevención y un mayor coste del sistema sanitario para atender a los ancianos enfermos. En este sentido, en la última década ha crecido el interés en estudiar el papel de la nutrición como elemento clave modulador de aquellos procesos que están íntimamente relacionados con el proceso de envejecer, como son la inflamación, el estrés oxidativo, el sistema inmune, etc, y que provocan la senescencia de nuestras células y tejidos, así como de nuestros órganos vitales. Este trabajo ha sido coordinado por el doctor Pablo Pérez Martínez, y se enmarca en el proyecto ‘Desarrollo de una plataforma tecnológica que permita evaluar el grado de envejecimiento y establecer una pauta de tratamiento personalizado según el perfil clínico, biológico y genético del paciente’. Dicho proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, el Instituto de Salud Carlos III, y surge a raíz de que en los últimos años ha crecido el interés en estudiar el papel del estilo de vida y la alimentación como moduladores del envejecimiento. La investigación se recoge en el artículo ‘Low intake of vitamin E accelerates cellular aging in patients with established cardiovascular disease: The CORDIOPREV study’, publicado en la revista The Journals of Gerontology. En la población a estudio, que incluye a 1.002 pacientes del estudio CORDIOPREV, se ha analizado el patrón de alimentación, mediante cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos, y se ha calculado la ingesta de varios nutrientes, vitaminas y minerales. A continuación y a partir de muestras de sangre, se ha extraído el material genético de todos los pacientes y, se ha determinado la longitud de los telómeros y ciertos marcadores del estrés oxidativo. Con toda esta información, se ha establecido en dicha población cuál es el patrón de consumo óptimo de vitamina E identificando si está por encima o debajo de la normalidad, atendiendo a las recomendaciones que hacen las diferentes sociedades científicas. “Hemos observado que conforme aumenta el consumo de vitamina E diaria, aumenta la longitud de los telómeros, lo cual va a favorecer que nuestro material genético se degrade de forma más lenta y por ende se retrase nuestro envejecimiento”, comenta la nutricionista del IMIBIC Andreea Corina. La especialista describe el proceso que sucede en las personas conforme van pasando los años: “Cuando envejecemos se producen otros cambios dentro de la célula que es el estrés oxidativo, una serie de marcadores que circulan dentro del torrente sanguíneo y que pueden provocar daños en muchas otras células y órganos, generando un mayor deterioro”. La nutricionista añade que la longitud de los telómeros revela la edad celular, la que tiene el organismo por dentro. Cuanto más cortos sean, más envejecidos estamos y a esto se suma el perjuicio que genera el estrés oxidativo. El hecho de no consumir las cantidades mínimas recomendadas de vitamina E generaría un funcionamiento anormal de la célula y un envejecimiento acelerado. Por lo tanto, Andreea Corina estima que seguir las recomendaciones basadas en la dieta mediterránea de tomar entre 3 o 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra al día es una información muy sencilla que puede llegar fácilmente a la población en general y hacer que se viva más y mejor. Hasta ahora, este beneficio se conocía, y este estudio consolida esta información aportando una base científica, al saber cómo influye en el organismo, cómo actúa y a qué nivel o qué papel juega. Para Pablo Pérez es importante que todos los profesionales que están relacionados con la salud, se sensibilicen de que la nutrición es una herramienta potentísima para prevenir las enfermedades crónicas, por lo que es fundamental, dedicar tiempo a educar al paciente y sus familiares. En la misma línea señala la importancia de instaurar programas para educar a la población infantil. “Cuando un niño aprende a alimentarse de forma saludable lo va a mantener durante toda su vida”, sostiene el responsable del proyecto. Este estudio, que ha durado tres años y ya está finalizado, se enmarca en el proyecto CORDIOPREV, que tiene por objeto determinar si dos modelos de dieta saludables son capaces de tener un efecto ‘curativo’ sobre enfermos del corazón. Es importante destacar que el estudio ‘CORDIOPREV’ es el primero de este tipo en el mundo, suponiendo un importante avance en el conocimiento de la importancia del estilo de vida en la prevención cardiovascular. El Dr. Pérez indica que esta investigación compleja y ambiciosa, va a permitir dar respuesta a este problema de salud, es la primera de estas características que se realiza en el mundo. El proyecto CORDIOPREV liderados por los doctores Francisco Pérez Jiménez y José López Miranda, está financiado por instituciones públicas y privadas como el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, las consejerías de Salud, la de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, así como la de Conocimiento, Investigación y Universidad de la Junta de Andalucía; las diputaciones provinciales de Córdoba y Jaén, el Instituto de Salud Carlos III, a través del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y las fundaciones Patrimonio Comunal Olivarero, Centro Tecnológico del Olivar y del Aceite (Citoliva), Centro de Excelencia en Investigación Sobre Aceite de Oliva y Salud (CEAS) y Fondos FEDER. (Fuente: Fundación Descubre)

La depresión, y especialmente la ansiedad, deben ser tenidas en cuenta en todos los pacientes asmáticos. (Foto: Pixabay)

La ansiedad y la depresión son trastornos frecuentes en pacientes con asma. Por ello, se asocian a una mayor frecuencia de exacerbaciones de la patología, una mayor utilización de los recursos sanitarios (como consultas extras o atenciones en urgencias) y a un mal control de la enfermedad. Un reciente trabajo multicéntrico –en el que participaron 180 neumólogos y alergólogos españoles bajo la coordinación de médicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau (España)– se propuso averiguar la asociación del diagnóstico de asma con síntomas de depresión o ansiedad y con su grado de control. “Estas asociaciones se realizaron al inicio del diagnóstico y a los seis meses, tras un tratamiento solo para el asma y realizado por un especialista”, explica Joaquín Sastre, primer firmante del estudio y profesor de la Facultad de Medicina de la UAM. “Para ello –agrega– incluimos a 3.182 pacientes asmáticos que fueron evaluados por primera vez por los especialistas en neumología o alergología. Lo primero que se realizó fue confirmar el diagnóstico de asma y medir con diversos cuestionarios estandarizados su nivel de control, así como su nivel de ansiedad y depresión. Posteriormente el especialista decidió el tratamiento y los pacientes fueron evaluados a los tres y seis meses tras la primera consulta”. De este modo, el trabajo –realizado con el apoyo de Mundipharma España y publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology– evidenció que en la primera consulta el 24% de los pacientes fueron diagnosticados de ansiedad, y el 12% de depresión. “Las cifras de ansiedad en las personas con asma son claramente más altas que las de la población general española (9%), si bien las cifras de depresión son similares”, detalla Sastre. Después de seis meses, los investigadores pudieron observar que tanto la ansiedad como la depresión mejoraron de forma significativa. De igual forma evidenciaron una importante mejoría de la función pulmonar y del control del asma. “Esta mejoría en el seguimiento –asegura Sastre– es realmente la novedad del estudio, pues ya se había demostrado en otros estudios que los pacientes asmáticos tenían más ansiedad que la población general. Los pacientes que durante el estudio no mejoraron su ansiedad o depresión tuvieron más exacerbaciones de asma y utilizaron más recursos sanitarios”. Tras un complejo análisis estadístico, los investigadores concluyeron que la ansiedad y la depresión actúan independientemente de otros factores en un mal control de los síntomas asmáticos. De hecho, la ansiedad mostró una influencia casi 4 veces mayor sobre el control del asma en comparación con la depresión. El trabajo destaca que la depresión, y especialmente la ansiedad, deben ser tenidas en cuenta en todos los pacientes asmáticos, y que el mero tratamiento correcto del asma es capaz, en la gran mayoría de los pacientes, de mejorar estos trastornos del ánimo. Sus consecuencias también se traducen en un mejor control de los síntomas de asma, una mejoría en la función pulmonar y una disminución en el uso de recursos sanitarios. (Fuente: UAM)

El consumo de alcohol y tabaco multiplica las probabilidades de desarrollar cáncer de esófago. (Foto: SINC)

Investigadores japoneses han confirmado que las células esofágicas sufren mutaciones tumorales a medida que envejecemos. El estudio también demuestra que el consumo de alcohol y tabaco aumenta estas mutaciones y, por tanto, multiplica las probabilidades de desarrollar cáncer de esófago. Un equipo multidisciplinar de la Universidad de Kioto (Japón), liderado por Seishi Ogawa, experto en patología y biología del cáncer, ha llevado a cabo un estudio que muestra que las células normales del esófago sufren mutaciones tumorales durante el envejecimiento. Los resultados se han publicado en el último número de la revista Nature. La nueva investigación confirma los hallazgos de científicos del Wellcome Sanger Institute y de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), que desvelaron el pasado mes de octubre (en Science) que las poblaciones precancerosas de células clónicas aparecen dentro del tejido fisiológicamente normal. Pero la relación entre estas células y los factores de riesgo, como la edad, el consumo de alcohol y el tabaquismo es poco conocida. Para indagar más en este ámbito, Ogawa y sus colegas analizaron muestras de tejido esofágico de 139 pacientes (diagnosticados con carcinoma esofágico o sin cáncer) en busca de mutaciones celulares. También registraron el historial de consumo de alcohol y tabaquismo de los participantes. Según los autores del estudio, muchas muestras contenían células clónicas con mutaciones –en particular, mutaciones en el gen NOTCH1 asociado con el cáncer– que pueden aparecer desde la infancia. También comprobaron que el tamaño de la población de células mutadas en el esófago aumenta con la edad. Y que en los pacientes mayores (de al menos 70 años) constituyen una proporción sustancial del epitelio esofágico. A pesar de esta observación, Ogawa indica que muchas de estas poblaciones de células no desarrollarán cáncer y que el riesgo de padecer tumor esofágico es bajo. Sin embargo, agrega, “en el trabajo hemos podido comprobar que en el caso de fumadores y bebedores empedernidos, se acelera considerablemente el proceso de acumulación de mutaciones, lo que sugiere que estos factores ambientales son críticos en el riesgo de desarrollar este tipo de tumor”. (Fuente: SINC).

 
 
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